
En la sociedad actual, a menudo se nos dice que debemos estar bien todo el tiempo. Las redes sociales están llenas de imágenes de personas sonriendo y aparentemente viviendo vidas perfectas. Sin embargo, la realidad es que todos experimentamos momentos de dificultad, tristeza y vulnerabilidad. Esta vez, quiero abordar la importancia de aceptar y validar nuestras emociones, incluso cuando no nos sentimos bien.
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A veces, sentimos la presión de ocultar nuestras emociones negativas, como si mostrar vulnerabilidad fuera una señal de debilidad. Sin embargo, es crucial entender que está bien no estar bien. Negar nuestras emociones o tratar de reprimirlas solo puede llevar a un mayor malestar emocional a largo plazo. En lugar de eso, necesitamos aprender a reconocer y aceptar nuestras emociones, incluso las menos agradables, cuando les damos espacio y lugar, a pesar de sentir incomodidad, las emociones están el tiempo necesario y después es más fácil transitar a un estado emocional más relajado y tranquilo.
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La clave para manejar estos momentos difíciles es permitirnos sentir sin juzgarnos a nosotros mismos. Todos tenemos altibajos en la vida, y está perfectamente bien necesitar tiempo para procesar y sanar. Reconocer que no estamos bien es el primer paso para comenzar el proceso de autocuidado y recuperación.
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Cuando nos permitimos estar “no bien”, podemos tomar medidas para cuidarnos a nosotros mismos. Esto puede incluir hablar con un amigo de confianza, buscar ayuda profesional, o simplemente tomarnos un tiempo para descansar y recargar energías. Es importante recordar que pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino un acto de valentía y autocuidado.
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La próxima vez que te encuentres luchando con tus emociones, recuerda que está bien no estar bien. Permítete sentir lo que sientes y busca el apoyo que necesitas para superar esos momentos difíciles. Recuerda siempre que eres digno de amor y compasión, incluso en tus momentos más oscuros.
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Recuerda: está bien no estar bien.
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Daniel Insuasty
Terapeuta
03/2024


